Temerosos ante esta situación, los ministros de la corte faraónica, recurren a la reina del Nilo, para que con sus artilugios los defienda, todo esto de una manera bastante divertida e hilarante, pues ella ya está harta de ser reina, sin embargo y bajo los atentos cuidados de sus dos más leales concejales, traman una confabulación para eliminar a estos dos peligrosos enemigos, desatándose así una trama llena de brillantes y comiquísimas escenas con espectaculares números musicales, dentro del fastuoso palacio en Alejandría.